Emprender

Emprender: una opción muy moda.

Y quizás cada vez más necesaria. Pero emprender no significa abrir un negocio. Emprender es algo más. El que emprende, es un emprendedor, y rara vez un empresario. 

Y digo rara vez, porque el esfuerzo que significa abrir un negocio, el llevar a cabo una idea, puede ser que empresarialmente no sea ni objeto de negocio ni rentable. Pero el emprendedor, enamorado de su idea, la propaga, inicia su actividad, encandila a sus clientes, pero muchas veces es difícil vivir de ello. Eso pasa desgraciadamente en muchos casos. Quizás demasiados. Los emprendedores que consiguen aprender de sus errores pasados, de sus maravillosas ideas no rentables, suelen después crear negocios más románticos o no, pero que les permiten vivir y ganarse la vida.

Muchos de los emprendedores que conozco y que he tenido la oportunidad de trabajar con ellos, tienen una característica común: la pasión con la que desarrollan sus ideas y sus negocios es tan elevada, que normalmente son pésimos gestores. En muchos casos, grandísimos comerciales, porque están tan convencidos de su idea, que son capaces de rebatir cualquier objeción que le pongan. Y eso en el fondo, es genial. Porque un buen gestor sin pasión ni capacidad comercial, pues tampoco triunfará. Pero es más fácil educar o enseñar a un apasionado como gestionar, que a alguien enseñarle a que tenga pasión, ¿no creéis?

Por eso, mi recomendación a todo aquel que quiera emprender es que antes de realizar cualquier inversión, ya sólo sea de sus ahorros, capitalización de la prestación de desempleo o aportación por parte de familiares y amigos (lo que se suele llamar FFF: family, friends & fools), es que se plantee las siguientes cuestiones:
  1. Mi idea es genial, mis familiares y amigos la consideran excelente, pero ¿he validado suficientemente con personas poco conocidas mi idea? ¿Se entiende? En las escuelas de negocios recomiendan explicar tu idea de negocio al menos a 50 personas que no tengan relación contigo. Y una recomendación, si nadie te hace preguntas y se limita a asentir tus argumentos, no es una buena señal.
  2. ¿Conozco el mercado o sector donde quiero emprender? Suele ser un dato muy importante, porque emprender en un mercado, sector o tipo de negocio que no se conoce, va a requerir al emprendedor una curva de aprendizaje que seguramente muchos competidores ya la tienen.
  3. ¿Tengo mi modelo de negocio bien definido? ¿Sé que voy a vender, a quién me voy a dirigir (clientes), cómo lo voy a fabricar o comprar...? Una buena herramienta y muy gráfica es pararse unas horas o quizás días, y realizar un buen CANVAS de tu negocio. Cuántas más dudas te surjan, más podrás profundizar en mejorar tu modelo de negocio.
  4. ¿He validado mi modelo de negocio con clientes? ¿Me han comprado o he vendido? En este sentido me gusta la metodología "el método Lean Startup", donde la prueba y error hacen mejorar tu producto o tu servicio en una introducción de mercado.
  5. Y sobretodo, ¿tengo el equipo de personas necesario para llevarlo a cabo? Y aquí no hay familiares o amigos que valgan. El éxito o fracaso del emprendedor puede depender en un alto % de ese equipo. Y para ello, selecciona las personas más adecuadas que necesites: define competencias, habilidades, experiencias y perfiles de los candidatos ideales. Si no los conoces, haz un proceso de selección.
Para mi estos aspectos son fundamentales a la hora de desarrollar cualquier proyecto. Puede ser un nuevo negocio, pero también puede ser un proyecto interno de intraemprendimiento dentro de una gran empresa. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario